LOST HIGHWAYDirección: David Lynch, 1997 Guión: Barry Gifford y David Lynch Fotografía: Peter Deming Música: Barry Adamson, Angelo Badalamenti Reparto: Bill Pullman, Patricia Arquette, Balthazar Getty, Robert Blake Tras
varios años de retiro voluntario tras el injusto fracaso de la excelente
Twin
Peaks, Fire Walk With Me, David Lynch
vuelve con Lost Highway sin propósito
de enmienda, sin intentar venderse a la galería para tener un éxito
comercial a gran escala o convencer a sus detractores. El nuevo trabajo
del director de Dune resulta uno de sus filmes
más personales y herméticos, un viaje sin retorno al fondo
de la esquizofrenia humana. La primera mitad de Carretera perdida
tiene el tono de un auténtico filme de terror, con ese apartamento
de la pareja protagonista con pasillos de penumbra, habitaciones de inquietante
sobriedad y la presencia de una amenaza invisible sólo patente a
través de extrañas cintas de vídeo recibidas periódicamente.
En esta parte del filme, Lynch conecta con las partes más
oscuras de trabajos anteriores, sobre todo Wild At
Heart, Blue Velvet (Terciopelo
azul) y, muy especialmente Twin Peaks Fire
Walk With Me. Después el filme toma derroteros más
propios de Barry Gifford (co-autor del guión),
para terminar conjugando ambos estilos en una resolución tan brillante
como perturbadora. Una vez más, Lynch nos señala en nuestro
propio interior ese Mal con mayúsculas que amenaza nuestro entorno,
nuestra propia existencia, la pérdida de la propia personalidad.
Por eso, Carretera perdida resulta tan aterradora, tan insana, en definitiva,
molesta, un filme realizado con el material de las peores pesadillas. Protagonizada
por: Bill Pullman, Patricia
Arquette y Balthazar Getty . EEUU,
1997.
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THE SIXTH SENSE Dirección: M. Night Shyamalan, 1999 Guión: M. Night Shyamalan Fotografía: Tak Fujimoto Música: James Newton Howard Reparto: Bruce Willis, Haley Joel Osment, Toni Collette, Olivia Williams. Bruce Willis
encarna en The Sixth Sense
a un psicoanalista encargado de ver las razones por las que un niño
se encuentra mentalmente perturbado. Fantasmas del pasado visitan al paciente
y el médico debe hacer todo lo posible por curarlo. Buenos efectos
visuales y una sorprendente interpretación de parte del niño
Haley Joel Osment la hacen más que
recomendable. Cole es un niño de 8 años al que lo atormenta
un inexplicable secreto. A él lo visitan amenazadores fantasmas
que aparecen de las sombras aterrorizando su vida. Confundido con estos
extraños poderes paranormales, decide contarle su secreto al Dr.
Malcolm Crowe (Willis) su psicólogo, pues el intentará descubrir
la siniestra verdad sobre las capacidades sobrenaturales de Cole. Sin imaginar
las terribles consecuencias que les puede traer este inexplicable caso...
En definitiva, The Sixth Sense es
una película compleja y bien estructurada, con un misterio retorcido
que sugiere mucho más de lo que uno es capaz de ver. Posee un aire
tenebroso que nunca se aleja demasiado de la realidad, engancha bien durante
toda la película, la cual se desarrolla sin tropiezos. El nombre
M.
Night Shyamalan (el director) es un nombre
que quedará en la memoria de los cinéfilos gracias a esta
película, ya que demuestra una maestría rara vez vista. Seguramente
gozó de la ventaja de no haber tenido que soportar modificaciones
en su magnífico guión, cosa que hubiera sido un desastre
si le cambiaban una coma, como pasa habitualmente el yanquilandia con muchas
películas. Demuestra además que no se necesita un elenco
numeroso para contar una historia compleja; esencialmente son 6 personajes
y Willis y Osment son los principales, el resto de los personajes gira
alrededor de ellos. Bruce Willis muestra un gran control, preocupación
y buen gusto al aparecer en esta película. Haley Joel Osment también
es un grato descubrimiento, cada escena de diálogo con Willis no
parece artificial ni forzada. Los personajes secundarios son efectivos,
teniendo en cuenta que son gente cuya vida va a ser cambiada por los personajes
principales. Shyamalan genera una puesta en escena donde se concentra en
los personajes y situaciones específicas. Su cámara es a
ratos inestable, la visión del espacio se corresponde con una cierta
atmósfera emocional y el uso de los diálogos, como comentarios
en off, libera al sonido de su esclavitud respecto de la imagen. En esto
el director es hábil y también lo es al mantener a la audiencia
a la espera de que algo horrible aparezca en pantalla.
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GHOST
DOG: THE WAY OF THE SAMURAIDirección: Jim Jarmusch, 1999 Guión: Jim Jarmusch Fotografía: Robby Muller Música: RZA Reparto: Forest Whitaker, John Tormey, Camille Winbush Guiada y elevada por el vuelo de una paloma, la mirada del espectador asciende a la azotea del viejo edificio donde vive Ghost Dog (Forest Whitaker). Su palomar es torre y cima desde la que contempla el mundo con mirada distante y ajena. La soledad define al personaje y lo singulariza como héroe épico que ha construido su paricular código ético y vital, haciendo suyas las máximas contenidas en el libro de Hagakura, antiguo texto samurai. Disposición para la muerte y lealtad a su señor son los fundamentos del ideario del guerrero samurai y ambos configuran el camino existencial que Ghost Dog se dispone a recorrer. Él se construye un personaje desde el universo de los libros y sublima la realidad que le rodea, donde su trabajo como asesino profesional deviene en acto de servicio que da sentido a su vida. Forest Whitaker borda el papel de esa historia sustentada en un excelente guión. La cámara transmite la emoción del personaje, sus pensamientos y actitudes, de un modo subjetivo y poético. La luz también es significativa, pues Ghost Dog es un personaje de la noche, lunar y lunático, un fantasma construido de ficción y de sueños. Los primera planos y la cámara subjetiva nos permiten penetrar en el interior del personaje y visualizar su camino. "Ghost Dog" mantiene un lazo de unión con el anterior trabajo de su director: la muerte. El samurai de Jarmusch es un hombre consciente de su soledad y su próximo fin que, como Johnny Depp en "Dead Man", asume plenamente su situación y encuentra en el camino hacia la muerte el sentido de su vida. "El camino de un samurai se encuentra en la muerte. Cada día, con el cuerpo y el espíritu en paz, se debe meditar sobre la muerte... Cada día sin excepción, uno se debe considerar como muerto. Tal es, en esencia, el camino del samurai." Está dirigida por Jim Jarmusch, precursor del cine independiente americano que es autor de películas como Stranger than paradise o Down by law y, más recientemente, Dead man. Está protagonizada por el talentoso Forest Whitaker (Smoke, Phenomenon, The Crying Game).
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THE BIG LEBOWSKI Dirección: Joel Coen, 1998 Guión: Joel Coen y Ethan Coen Fotografía: Roger Deakins Música: Carter Burwell Reparto: Jeff Bridges, John Goodman, Julianne Moore, Steve Buscemi, John Turturro Joel y Ethan Coen son los autores de The Big Lebowski en donde Jeff Lebowski (Jeff Bridges) es la víctima de una confusión de identidades. Dos hampones se meten a su apartamento con la falsa creencia que están acosando a Jeff Lebowski, el multimillonario de Pasadena y no el calmado y desempleado Jeff Lebowski , un tipo que parece estar atrapado en la década de los 70's y que se llama a si mismo Dude. El primer error de Dude es darle una visita a su acaudalado tocallo con la esperanza que este le reemplace la alfombra que los dos truhanes le ensuciaron. Pero en lugar de obtener una alfombra persa, nuestro reticente héroe y su amigo Walter (John Goodman) se ven envueltos en una comedia/thriller de extorsión, traición, engaño, fraude, sexo y drogas. El hecho que la trama de The Big Lebowski se base en un caso de confusión de identidades, complicado por la extorsión, traición, fraude, sexo y drogas no va a sorprender a los seguidores de los hermanos Coen. Estos temas han salido a flote en el trabajo de los Coen desde su primer film, la película de 1985 Blood Simple. Pero aún cuando la historia de The Big LebowskiI contiene una buena parte de relajo, suspicacias y eventos desagradables, el film es definitivamente una comedia.
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