TALK
TO HER
Dirección: Pedro Almodovar, 2002 Guión: Pedro Almodovar Música: Alberto Inglesias Fotografía: Javier Aguirresarobe Reparto: Javier Camara(Benigno), Dario Grandinetti (Marco), Leonor Watling (Alicia), Rosario Flores (Lydia), Geraldine Chaplin (Katarina, the Dance Teacher). Hable con ella. El cine de Pedro Almodóvar es hoy más grande que Almodóvar mismo. Su ebullición, locura y pasión de antes son el aperitivo de las películas que filma hoy. La fuerza del Almodóvar 2003 es moral: su cine elige ser un cine de emociones que no quiebra la continuidad histórica de su filmografía, porque es siempre fiel al nombre de su compañía productora: "El deseo". La diferencia es que antes, Almodóvar encuadraba entrepiernas y hoy mira directo al corazón humano. Fue así en su anterior película, "Todo sobre mi madre": una cinta llena de travestis que, al mismo tiempo, era un canto sobre la maternidad. Es así ahora con "Hable con ella", quizás - sin que haya una sola peluca sobre la cabeza de un tipo- la cinta almodovariana en que los hombres más se parecen a las mujeres. Pero en esta ocasión Almodóvar juega sutilmente con sus clásicas mezclas de género sexual, y se despacha una cinta sobre hablar, sobre comunicarse. Esta vez, ese es el deseo. Hablando nos hacemos parte del otro, nos fundimos con él o ella. En el mismo hospital coinciden Lydia (Rosario Flores), una torera que ha sido alcanzada por los pitones del animal, y Alicia (Leonor Watling), una bailarina que ha sufrido un accidente automovilístico. Ambas están en estado vegetal. Cuidándolas, respectivamente, están Marco (Darío Grandinetti), un periodista de viajes que recién había iniciado el romance con Lydia; y Benigno (Javier Cámara), el enfermero particular de Alicia. Marco y Benigno se hacen amigos. Al contrario de Marco, Benigno está convencido de que, pese al coma, Alicia puede escucharlo y sentirlo. Por eso le habla y la cuida con especial esmero. Marco, en cambio, atormentado por la pena, es incapaz siquiera de tocar a Lydia. "Hable con ella", le dice Benigno a Marco. "Cuénteselo". "Sí, ya me gustaría", replica Marco, "pero ella no puede oírme". "El cerebro de las mujeres es un misterio", replica Benigno. "Y en este estado, más". Qué manera de hablar en esta película. Los personajes hombres se desnudarán hablando: pondrán sus sentimientos a flor de piel; se emocionarán hasta las lágrimas con una coreografía o una canción (ojo con la maravillosa versión de Caetano Veloso para "Cucurrucucú paloma", interpretada por el propio brasileño en el filme); irán al siquiatra para que los escuche; se harán amigos íntimos con otros hombres; asumirán culpas que no tienen; querrán que los mimen, que les hablen. Esa es la gran transgresión de género de "Hable con ella", pero no es la más importante. Hay otra. Una transgresión moral que pasa de largo, que se funde en el tono amable y en el cariño que uno va teniendo por los personajes, y que se presenta a través de la más desopilante película muda de la historia. Esa falta da vuelta a "Hable con ella" como un chaleco: si un crimen te hace feliz, te devuelve la vida... ¿sigue siendo un crimen? "Hable con ella" tiene una historia tan potente como las muchas lecturas que se le pueden hacer. Es "almodovariana" por quien la filma, y porque tiene gente en coma como protagonista, cierto, pero también es almodovariana porque, pese a hablar sobre el coma y la muerte, habla al corazón y se queda en él. Hay que verla y después hablar de y con ella. Alfredo Sepúlveda C. El Mercurio On-Line OSCAR Mejor Guión Original - Academia de las Artes y Ciencias 2003
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| TODO SOBRE
MI MADRE
Dirección: Pedro Almodovar, 1999 Guión: Pedro Almodovar Música: Alberto Iglesias Fotografía: Alfonso Beato Reparto: Cecilia Roth (Manuela), Marisa Paredes (Huma Rojo), Candela Pena (Nina), Antonia San Juan (Agrado), Penelope Cruz (hermana Rosa).
Se trata de un drama extravagante, loco y duro por momentos, presentado con destreza, verosimilitud y sencillez; esto es muy difícil de lograr, pero Almodóvar lo ha conseguido. La dirección es espléndida y demuestra un trabajo serio y un aprendizaje de lo más correcto de veinte años rodando. El arranque, brillante en todos los aspectos, está cargado de referencias cinéfilas poderosas y emotivas; preciosas las secuencias del teatro en los camerinos intercaladas con la representación de Un tranvía llamado deseo; magníficas Cecilia Roth, Antonia San Juan, Candela Peña, porque una vez más hemos podido comprobar que Almodóvar sabe sacar a sus actores lo mejor que tienen. A pesar de todo no es una película redonda. El final resulta algo flojo, y la presencia de Toni Cantó no es un acierto. Sin embargo, esto es sólo una pequeña sombra que no impide que el resto brille. Todo sobre mi madre es, en definitiva, una obra de la que el cine español se puede sentir muy orgulloso. Premios:
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